German Castro Caicedo (Colombia Amarga)
Abandono y profundo desprecio por la vida
La vida en un país como Colombia –se ha visto- parece no tener mucho valor. Las personas tienen poco respeto e interés por sus semejantes. Por ejemplo, en los Llanos Orientales, patrones de haciendas y dueños de enormes cantidades de cabezas de ganado, explotan a pobres vaqueros, quienes cuidan y lidian con vacas y toros, expuestos a las inclemencias de la región, sin garantías para sobrevivir con éxito.
Allí, en esos mismos Llanos, otras personas intentan intercambiar y vender sus productos en lugares apartados de sus residencias. Para ello, toman aviones incómodos e inseguros; los pilotos se limitan a arrumar cuanta cosa quepa en sus naves y llevar la carga, sin reparar en que hay hombres dentro. La zona es conocida por la gran cantidad de accidentes aéreos y, la gente, con algún halo de humor, responde cuando se le pregunta para dónde va: ¡Pues para donde caiga! Sí, es un riesgo que toman los lugareños, con tal de conseguir algo de dinero y poder alimentar a sus familias.
Otro caso de abandono es evidente en Pisba, Boyacá, “(…) un Departamento que se traga el 85 por ciento de su presupuesto en burocracia, malos manejos fiscales estimulados por los políticos de todos los bandos, e inauguración de monumentos al pasado.” El Estado no se acuerda de esta región, convirtiéndose en una carroña de lo que se vivió hace ya más de 190 años. Quizá Bolivar y sus tropas pasaron por el lugar dando libertad a la Nación, pero de nada sirvió, pues continúa en la esclavitud del olvido.Más abandono: el “pueblo de hombres ranas”, en el corazón de la ciénaga del Magdalena, donde una comunidad vive en casas que se levantan dentro del agua del lago más grande de Colombia. Los pescadores del lugar se encuentran aislados del resto del país, sin agua potable, sin escuelas, incomunicados, dedicados de por vida a la pesca, sin otro proyecto de vida.
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